Hoy llevamos centros de cómputo en el bolsillo [fragmento]

18 Julio 2017

Imagen Destacada
Apoyamos gran parte de la dinámica social y cultural de la segunda mitad del siglo xx sobre un axioma equivocado: el de que a las personas no les serviría ni les iba a interesar procesar datos o comunicarlos sin fronteras.

“Así, a finales del siglo xx teníamos libros, educación primaria universal, televisión a color vía satélite, rayos X y democracia representativa. Pero para procesar toda esa información a la que podíamos tener acceso y crear nuestros propios contenidos sólo disponíamos, en nuestras casas, de la máquina de escribir. Patente, 1867. El calendario privado atrasaba más de cien años. Existían más avances técnicos en nuestro cepillo de dientes que en nuestras herramientas domésticas de producción; nos habíamos transformado en espectadores high tech. Bueno, es lógico, ¿a quién se le ocurre que las personas comunes tengan algún interés en producir sus propios contenidos? Al público le interesaba mirar la televisión, no tener un canal de televisión.

Asimismo, había quedado muy progresista enunciar en 1948 el derecho a la libertad de expresión, pero la inmensa mayoría de las personas, aunque libres por ley para expresarse, carecían de los medios  técnicos para alcanzar otra audiencia que sus familiares y amigos. ¿Qué clase de libertad es esa que se enuncia pero en la práctica es imposible de ejercer?

Como ocurrió con el libro, apoyamos gran parte de la dinámica social y cultural de la segunda mitad del siglo xx sobre un axioma equivocado: el de que a las personas no les serviría ni les iba a interesar procesar datos o comunicarlos sin fronteras. De hecho, todo parecía estar bien hacia mediados de la década de los setenta. Bueno, no estaba todo bien, en realidad, pero a nadie se le ocurría que una persona podía querer un centro de cómputos en su casa, de la misma forma que no podría desear un sillón de dentista en el living o una nave espacial en el jardín.

Eso estaba a punto de cambiar por completo.

Y hoy llevamos centros de cómputo en el bolsillo.”

La escuela de las pantallas. Referentes y casos para la transición

Descargar la publicación completa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *